Los Principios del Feng Shui y el I Ching

Para entender los principios del feng shui primero hay que com­prender el taoísmo, la religión de China. El taoísmo viene del Tao y puede traducirse y entenderse como el Camino. Los chinos creen que todo es Tao, o sea que todo es Camino. En realidad, el Tao no puede compararse con nuestro concepto occidental de Dios, sino más bien con la idea de una inspiración fundamental a partir de la cual fluye todo en el universo.

Del Tao, del Camino, se deriva todo lo que puede conocerse. Se­gún los taoístas, todo puede dividirse en paraíso y creación, o espíritu y materia. El paraíso se representa como un círculo y la creación como un cuadrado situado en el centro del paraíso.

Figura 1. El circulo y el Cuadro. Los Chinos siguen dando esa forma a sus monedas de la suerte.

Yin y Yang

El círculo, símbolo del paraíso (espíritu), queda reducido a una línea continua, el yang, mientras que el cuadrado, símbolo de la crea­ción (materia), se convierte en una línea discontinua, el yin (fig. 2). Las figuras del yin y del yang dieron lugar al más conocido de todos los símbolos chinos (fig. 3). Este símbolo recibe el nombre de Tai ch’i, fundamento supremo o gran arte (no debe confundirse con un arte marcial/programa de ejercicios denominado Tai Chi, aunque se­ría más correcto denominarlo Tai chi chu’an, el gran arte del boxeo).

Figura 2. Yin (Linea discontinua) Yang (Linea continua)
Figura 3. Símbolo yin/yang

Del fundamento supremo procede el Tao y del Tao emanan el yang y el yin, dos opuestos que lo mantienen todo en equilibrio. Pese a que el yang y el yin son opuestos, el uno contiene siempre elementos del otro. Ésta es la razón por la que dentro del yin negro se repre­senta un punto blanco, y dentro del yang blanco se dibuja un punto negro.

YangYin
SolSombra
VeranoInvierno
SecoHúmedo
DuroSuave
CalorFrío
DíaNoche
LuzOscuridad
CreativoReceptivo
MasculinoFemenino
ActivoPasivo
PositivoNegativo
CieloTierra
ParaísoCreación
EspírituMateria
SurNorte
ArribaAbajo
FueraDentro

El símbolo yin/yang debe representarse siempre con el yin a la derecha, como en la figura 3, lo que nos da una primera orientación espacial. El yang, de color blanco, situado arriba simboliza el verano y el sur, mientras que el yin, de color negro, situado abajo simboliza el invierno y el norte. Las brújulas chinas se construyen al revés que las occidentales, es decir, el sur está arriba (donde nosotros situamos el norte), el oeste a la derecha y el este a la izquierda (fig. 5).

Figura 5. Yin/Yang y su orientacion espacial
Figura 6. Yin/Yang y el cuerpo humano

El símbolo yin/yang también puede utilizarse para representar el cuerpo humano, con la cabeza arriba, equivalente al espíritu, yang, y el cuerpo abajo, equivalente a la materia, yin. El yang es la parte iz­quierda del cuerpo, mientras que el lado derecho se considera feme­nino (fig. 6). Esto concuerda con los estudios en curso en Occidente acerca de las mitades del cerebro: la mitad izquierda (denominada cerebro femenino) controla el lado derecho, por lo que gobierna las facetas intuitivas y artísticas, mientras que la mitad derecha (deno­minada cerebro masculino) controla el lado izquierdo y gobierna los procesos mentales matemáticos. Es algo que la ciencia occidental está empezando a descubrir y que parece que los chinos ya sabían hace 5.000 años.

Los Ocho Trigramas

Todos los trigramas tienen un nombre y poseen significado y atributos diferentes. En la siguiente lista se exponen, junto con su nombre chino, la correspondiente traducción, su estación, la orienta­ción y sus principales atributos.

  • Ch’ien: el Creativo, cielo, sur, verano.
  • Tui: el Lago, metal, sudeste, gozo.
  • Li: lo Adherente, fuego, este, primavera, el sol.
  • Chen: el Despertar, madera, noreste, trueno.
  • K’un: lo Receptivo, creación, norte, invierno.
  • Ken: la Serenidad, montaña, noroeste.
  • K’an: el Abismo, agua, oeste, otoño, la luna.
  • H’ sun: el Viento, amabilidad, sudoeste, madera.

Seguidamente podemos convertir estos trigramas en un octá­gono, para así obtener la brújula y las estaciones. Dicho octá­gono se denomina Pah Kwa, el Gran Símbolo, y es el principal sím­bolo de buena suerte para los chinos. Adviértase que el sur está situado arriba (como en las brújulas chinas) y el norte abajo.

Se cree que los Ocho Trigramas fueron concebidos por un empe­rador chino llamado Fu Hsi, aproximadamente hacia el año 3000 a. C. Según cuenta la leyenda, los descubrió en las formas grabadas en el caparazón de una tortuga que encontró a las orillas del río Amari­llo. El orden en que los descubrió se conoce como Secuencia del Cielo Anterior, porque alrededor del año 1000 a. C. King Wen, filó­sofo y fundador de la dinastía Chou, la modificó dando lugar a una nueva secuencia denominada Secuencia del Cielo Posterior (fig. 10).

Figura 10. La secuencia del cielo posterior

Feng Shui y el I Ching

Los Ocho Trigramas pueden juntarse y formar 64 nuevos símbolos (8 x 8) denominados hexagramas, que constan de seis líneas. Cada uno de los 64 hexagramas tiene un significado; Fu Hsi los concibió como un almanaque de agricultura al que dio el nombre de I Ching o Libro de los Cambios. Teniendo en cuenta que fue redactado hace aproximadamente 5.000 años, probablemente es el libro más antiguo que se conoce. King Wen amplió las interpretaciones de Fu Hsi y lo convirtió en el IChing online que se conoce en la actualidad. Como verás, el I Ching y el feng shui están estrechamente relacionados.

Los Cinco elementos

Adviértase que los cuatro puntos cardinales de la Secuencia del Cielo Posterior también son cuatro elementos:

Los cinco elementos con la tierra en el centro
  • Sur/fuego li.
  • Norte/agua/k’an.
  • Este/madera/chen.
  • Oeste/metal/tui.
El quinto elemento se encuentra en el centro y es tierra.

Gran parte de la sabiduría, la medicina y la filosofía orientales es­tán basadas en la Teoría de los Cinco Aspectos (Wu Hsing), según la cual los seres humanos somos una combinación de todos los elemen­tos o aspectos, aunque siempre mostramos con mayor intensidad las características de alguno en concreto. Estos elementos no equivalen a los elementos convencionales de la astrología occidental. Es más ade­cuado contemplarlos como aspectos del carácter.

Probablemente desee averiguar a qué tipo pertenece:

– Tierra, T’u. El Diplomático: moderado, gran sentido de la leal­tad, equilibrado, le gusta estar siempre en su sitio, presta atención a los detalles, goza de la compañía de los demás, necesita que lo necesiten, puede ser obstinado, debería evitar la humedad.

– Fuego, Huo. El Mago: compasivo, intuitivo, comunicativo, le gusta el placer, busca la emoción, le gusta estar enamorado, detesta aburrirse, debería evitar el calor.

– Agua, Shui. El Filósofo: imaginativo, honesto, inteligente, busca el conocimiento, original, duro, independiente, puede ser muy reservado, necesita sentirse protegido, debería evitar el frío.

– Metal, Chin. El Catalizador: organizado, le gusta controlar, preciso, perspicaz, necesita tener razón, le gusta el orden y la limpieza, aprecia la calidad, debería evitar la sequedad.

– Madera, Mu. El Pionero: expansivo, resuelto, activo, le gusta mantenerse ocupado, puede ser dominante, necesita ganar, es práctico, debería evitar el viento.

Descubrir qué elemento predomina en usted puede ayudarlo en la práctica del feng shui; si se ha reconocido en todos ellos, probable­mente significa que es una persona muy equilibrada.

Es obvio que una casa adecuada para el tipo metal es muy dis­tinta de una casa adecuada para el tipo madera. De ahí la importan­cia de saber el tipo al que pertenece su pareja y/o sus hijos, así como cualquier persona con la que comparta su espacio vital. Saberlo puede ahorrarle muchos conflictos y explicar las dificultades, ya que cada uno de los elementos reacciona de manera distinta:

  • Tierra: ayuda al metal y recibe ayuda del fuego; destruye el agua y es destruida por la madera.
  • Fuego: ayuda a la tierra y recibe ayuda de la madera; destruye el metal y es destruido por el agua.
  • Agua: ayuda a la madera y recibe ayuda del metal; destruye el fuego y es destruida por la tierra.
  • Metal: ayuda al agua y recibe ayuda de la tierra; destruye la madera y es destruido por el fuego.
  • Madera: ayuda al fuego y recibe ayuda del agua; destruye la tierra y es destruida por el metal.

Es evidente que un padre y una madre, uno metal y la otra fuego, que vivan en una casa con dos hijos, uno agua y el otro madera así como con un abuelo tierra deberán esforzarse al máximo para poder convivir en armonía.

Chi

Ya hemos hablado del yin y el yang, las estaciones, los puntos cardinales y los elementos. Antes de pasar al trabajo práctico, es preciso tratar otro componente: la energía que los enlaza y que fluye por ellos y alrededor. Los chinos denominan ch’i a esta ener­gía y la consideran el aspecto esencial del feng shui. Cuando el ch’i fluye sin complicaciones hay un buen feng shui, pero cuando se es­tanca hay mal feng shui. El ch’i puede considerarse el principio subyacente del Tao; es la fuerza invisible que lo anima todo, la fuerza vital. Aunque no puede verse, tocarse, notar su sabor, oírse o sentirse, somos conscientes de su existencia por sus efectos. En acu­puntura se dice que hay cuatro tipos de ch’i que circulan por el cuerpo: Protector, Organo Interno, Original y Proteína. La crea­ción es la encarnación del ch’i, y cuando morimos éste abandona nuestro cuerpo. ¿Puede afirmarse que ésta es la causa de la muerte o es la muerte la que expulsa el ch’i del cuerpo? Una buena pre­gunta para los taoístas. El feng shui puede concebirse como el arte de disponer nuestras moradas y a nosotros mismos para recibir el máximo beneficio de un buen ch’i.

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