Tarot
Astrología

Sinastría: vuestras dos cartas

La compatibilidad por signo solar compara dos casillas de doce. Esto es otra cosa: se calculan las dos cartas enteras y se cruzan los diez cuerpos de cada uno con los diez del otro, para ver qué ángulos forman entre sí. Ahí es donde se ve de verdad qué os une y qué os roza.

La primera persona
La segunda persona

Las posiciones son astronomía —las mismas fórmulas de las efemérides—, y sin la hora de nacimiento se calculan para el mediodía, así que la Luna puede bailar de signo. La lectura es tradición astrológica: una manera de mirar la relación, no un dictamen sobre ella.

«¿Somos compatibles?» es una de esas preguntas que casi todas las webs responden con un porcentaje. Aquí no vas a encontrarlo, y no por falta de ganas: es que nadie sabe convertir dos cartas astrales en un número. Lo que sí se puede hacer, y es bastante más interesante, es poner las dos cartas una frente a otra y mirar qué ángulos forman entre sí.

Eso es la sinastría. No compara vuestros signos del zodiaco —eso son dos casillas de doce y ya lo tienes en la compatibilidad entre signos—, sino los diez cuerpos de cada carta contra los diez de la otra: cien cruces, de los que se quedan los que caen dentro de orbe. Ahí aparecen los contactos que la tradición lleva siglos mirando: el Sol de uno con la Luna del otro, Venus con Marte, Saturno con lo que toque.

Y una cosa que conviene decir antes de empezar: los aspectos llamados tensos no son los malos. La cuadratura y la oposición son los puntos donde os empujáis, donde uno saca al otro de su sitio. Una relación hecha solo de trígonos es cómoda y se duerme; la que tiene roce se mueve. Lo que importa no es cuántos hay, sino saber de qué van. Si aún no la tienes, empieza por tu carta astral: aquí se calculan las dos con el mismo motor.