Todas las horas son las de la España peninsular (hora central europea). El dibujo de cada fase es el que se ve desde el hemisferio norte; desde el sur se ve igual, pero al revés.
La Luna por los signos
La Luna cambia de signo cada dos días y medio. Estas son sus entradas de este mes:
Luna en Cáncerentra el día 1 a las 09:24
Luna en Leoentra el día 3 a las 13:30
Luna en Virgoentra el día 5 a las 21:41
Luna en Libraentra el día 8 a las 09:07
Luna en Escorpioentra el día 10 a las 21:59
Luna en Sagitarioentra el día 13 a las 10:36
Luna en Capricornioentra el día 15 a las 21:59
Luna en Acuarioentra el día 18 a las 07:30
Luna en Piscisentra el día 20 a las 14:30
Luna en Ariesentra el día 22 a las 18:28
Luna en Tauroentra el día 24 a las 19:39
Luna en Géminisentra el día 26 a las 19:22
Luna en Cáncerentra el día 28 a las 19:35
Luna en Leoentra el día 30 a las 22:18
Las ocho fases, una a una
Luna nueva
La Luna se pone y sale con el Sol, así que no se ve: su cara iluminada mira al otro lado. Es el instante en que empieza la lunación, el mes lunar.
Qué se hace: Es la fase de lo que empieza. Sirve para plantear propósitos, sembrar, firmar comienzos y hacerse la pregunta que aún no tiene respuesta.
Luna creciente cóncava
El primer filo de luz, fino como una uña, aparece al atardecer por el oeste y se pone poco después que el Sol.
Qué se hace: Momento de dar los primeros pasos: cursar la solicitud, hacer la llamada, plantar lo que ha de crecer. Todavía se puede corregir el rumbo.
Cuarto creciente
Media Luna exacta, iluminada por la derecha en el hemisferio norte. Sale a mediodía y se pone a medianoche.
Qué se hace: La fase del empuje y de la decisión. Se aparta lo que estorba, se pide lo que se necesita y se sostiene lo empezado aunque cueste.
Luna gibosa creciente
Casi llena y cada noche más grande, alumbra ya buena parte de la noche.
Qué se hace: Tiempo de afinar y rematar: revisar, pulir, ensayar. Lo que se está cocinando quiere sus últimos ajustes antes de servirse.
Luna llena
La Luna se opone al Sol: sale al ponerse él y alumbra la noche entera. Es la fase más corta de ver y la que todo el mundo reconoce.
Qué se hace: Fase de plenitud y de claridad: se celebra, se cierra, se ve lo que estaba escondido. También la noche de las emociones desbordadas, así que conviene mirar antes de hablar.
Luna gibosa menguante
Empieza a faltarle luz por el borde y sale cada noche más tarde.
Qué se hace: Momento de repartir y agradecer lo cosechado, y de contar lo aprendido. La energía se vuelve hacia dentro.
Cuarto menguante
Media Luna otra vez, ahora iluminada por el lado contrario. Sale a medianoche y se pone a mediodía.
Qué se hace: La fase de soltar: cortar por lo sano, perdonar, ordenar armarios y cuentas, dejar ir lo que ya no lleva a ninguna parte.
Luna menguante cóncava
El último filo antes del silencio, visible de madrugada por el este. También se la llama luna balsámica.
Qué se hace: Días de descanso, de sueños largos y de no empezar nada. Se recoge, se limpia y se espera a la luna nueva.
Las lunas llenas de 2025
Luna del Lobo13 de enero a las 23:26
Luna de Nieve12 de febrero a las 14:53
Luna del Gusano14 de marzo a las 07:54
Luna Rosa13 de abril a las 02:22
Luna de las Flores12 de mayo a las 18:55
Luna de Fresa11 de junio a las 09:43
Luna del Ciervo10 de julio a las 22:36
Luna del Esturión9 de agosto a las 09:54
Luna de la Cosecha7 de septiembre a las 20:08
Luna del Cazador7 de octubre a las 05:47
Luna del Castor5 de noviembre a las 14:19
Luna Fría5 de diciembre a las 00:14
Las fases están calculadas con los algoritmos de Jean Meeus, los mismos que usan los almanaques astronómicos: el minuto que aparece es el instante exacto, no una estimación.
La Luna fue el primer reloj. Antes de que hubiera semanas, meses o relojes de arena, la gente contaba el tiempo por lo que veía en el cielo: una lunación entera —de luna nueva a luna nueva— dura 29 días, 12 horas y 44 minutos, y de ahí salen nuestros meses, la palabra «mes» incluida. Este calendario es la versión de bolsillo de aquel reloj antiguo.
Arriba tienes la Luna de hoy dibujada tal cual está: con su porcentaje de luz, los días que lleva de vida esta lunación y el signo del zodiaco por el que pasa. Debajo, el mes completo día a día, las cuatro fases con su hora exacta y las entradas de la Luna en cada signo. Puedes pasear por los meses con las flechas: hacia delante para preparar algo, hacia atrás para entender por qué aquella noche fue como fue.
Las fases no son un adorno: son geometría. La Luna no cambia de forma, cambia el ángulo desde el que la miramos mientras da la vuelta a la Tierra. Cuando se pone entre nosotros y el Sol no la vemos —luna nueva—; cuando la Tierra queda en medio, la vemos entera —luna llena—. Todo lo demás son las posiciones intermedias, y por eso el filo de luz crece por la derecha y mengua por la izquierda si miras desde el hemisferio norte.
Sobre lo que cada fase «sirve», la tradición es unánime en lo esencial: la Luna que crece acompaña lo que empieza y lo que ha de aumentar, y la que mengua acompaña lo que se cierra, se corta y se suelta. Por eso se sembraba en creciente y se podaba en menguante, y por eso todavía hay quien se corta el pelo mirando el calendario. Tómalo como un ritmo para organizarte, no como una ley: la Luna marca el compás, la música la pones tú.